Publicado: 2023 | Última revisión: mayo de 2026
Células HeLa: historia, demanda y acuerdos
La historia de las células HeLa está profundamente entrelazada con la vida de Henrietta Lacks, una mujer cuyas células de cáncer de cuello uterino fueron la fuente de la primera línea celular humana inmortal. Las células fueron obtenidas por investigadores del Hospital Johns Hopkins durante su tratamiento en 1951, sin su conocimiento ni consentimiento, lo que supuso un hito significativo, aunque controvertido, en la investigación médica. Esta historia ha sido narrada de forma conmovedora en el libro «La vida inmortal de Henrietta Lacks», que explora el impacto de las células HeLa en la ciencia y las cuestiones éticas que rodean la falta de consentimiento. La historia de las células HeLa y de Henrietta Lacks arroja luz sobre las inestimables contribuciones de estas células a numerosos avances científicos, al tiempo que pone de relieve importantes consideraciones éticas en la investigación médica.
Cronología de los acontecimientos
Año
Acontecimiento
1951
A Henrietta Lacks se le diagnostica cáncer de cuello uterino en el Hospital Johns Hopkins. Se le extrae una muestra de sus células tumorales sin su conocimiento ni consentimiento.
Febrero de 1951
El Dr. George Gey descubre que las células de Lacks pueden mantenerse vivas y crecer indefinidamente, y las bautiza como células HeLa.
1952-1953
Las células HeLa desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de la vacuna contra la poliomielitis por parte de Jonas Salk.
Años 50-60
El uso de las células HeLa se extiende a muchas áreas de la investigación biomédica.
Década de 1970
El uso generalizado de las células HeLa provoca la contaminación de otras líneas celulares, lo que suscita una gran preocupación.
1973
La familia Lacks se entera de la existencia de las células HeLa cuando los científicos solicitan muestras de sangre.
Décadas de 1980 y 1990
Se intensifican los debates éticos en torno al uso de las células HeLa, centrados en cuestiones de consentimiento, privacidad y reconocimiento para la familia Lacks.
2010
Rebecca Skloot publica «La vida inmortal de Henrietta Lacks», lo que atrae la atención del público hacia la historia y las cuestiones éticas.
2013
Los NIH llegan a un acuerdo con la familia Lacks para permitir el acceso controlado a los datos genómicos de las células HeLa, reconociendo así sus contribuciones.
La historia personal de Henrietta Lacks
Henrietta Lacks, cuyo nombre original era Loretta Pleasant, nació el 1 de agosto de 1920. En sus primeros años, trabajó como cultivadora de tabaco y se ocupó del cuidado de los animales y del huerto. Abandonó la escuela en sexto curso para mantener a su familia.
Tras la muerte de su madre, Henrietta se mudó a vivir con su abuelo paterno. En 1941, se casó con David «Day» Lacks y se trasladó a Turner Station, Maryland, donde tuvieron cinco hijos. Varios meses después de dar a luz a su quinto hijo, Henrietta experimentó síntomas preocupantes, entre ellos un doloroso nódulo cervical y sangrado vaginal. Acudió al Hospital Johns Hopkins en busca de ayuda médica, donde, en aquella época, solo se atendía a pacientes negros en salas segregadas.
Descubrimiento y tratamiento
El Dr. Richard Wesley TeLinde, jefe de ginecología del hospital, fue criticado por la extirpación quirúrgica de grandes cantidades de tejido en pacientes con cáncer de cuello uterino en fase inicial para estudiar el comportamiento de la enfermedad. El Dr. George Gey, jefe de investigación de tejidos, utilizó estos tejidos para desarrollar la primera línea celular humana inmortal del laboratorio, en consonancia con su interés por la supervivencia celular en condiciones de laboratorio. Mientras tanto, Henrietta Lacks se sometió a una biopsia el 5 de febrero de 1951, que reveló un tumor cervical maligno de gran tamaño. Su tratamiento con tubos de radio le provocó infertilidad, un efecto secundario del que no se le informó y que probablemente habría rechazado. A pesar del tratamiento, su cáncer progresó y falleció el 4 de octubre de 1951.
Sin que Lacks lo supiera, las muestras de tejido extraídas durante su tratamiento sin su consentimiento condujeron al descubrimiento de las células HeLa, las primeras células humanas en crecer indefinidamente en cultivo.
Consentimiento informado
En la década de 1950, era habitual, especialmente en Johns Hopkins, recoger muestras de tejido de pacientes, incluidas aquellas con cáncer de cuello uterino, sin su consentimiento ni su conocimiento, ya que no existían protocolos establecidos que exigieran el consentimiento de la paciente para tales prácticas. Hoy en día, los procedimientos de consentimiento informado son mucho más rigurosos, e incluyen diversos métodos como el consentimiento electrónico, verbal o escrito, y deben incluir información detallada sobre el uso, el almacenamiento y las posibles aplicaciones futuras en investigación del tejido humano. Los requisitos legales para el consentimiento informado en la investigación clínica se especifican en el título 21 del Código de Regulaciones Federales (CFR), sección 50.20, para la investigación regulada por la FDA, y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos ofrece protecciones más amplias en virtud del título 45 del CFR, parte 46. La obtención de las células de Henrietta Lacks tuvo lugar antes de que se establecieran estas regulaciones, lo que pone de relieve una cuestión ética que afecta principalmente a la Universidad Johns Hopkins y a los médicos implicados, ya que empresas como Thermo Fisher Scientific, que posteriormente se beneficiaron de las células HeLa, aún no existían.
En respuesta a la controversia sobre las células HeLa, se han reforzado significativamente las directrices éticas y las normativas que rigen el uso de tejidos humanos en la investigación. El consentimiento informado es ahora una piedra angular de la investigación médica, ya que garantiza que las personas comprendan cómo se utilizarán sus tejidos y les otorga la autonomía para tomar decisiones informadas.
Las células de Henrietta Lacks, demandas y acuerdos
Las demandas relacionadas con las células HeLa de Henrietta Lacks, incluido el notable caso contra Thermo Fisher Scientific, se centran en el uso no autorizado de las células de Lacks, extraídas sin consentimiento en 1951, que más tarde resultaron cruciales para avances médicos como el desarrollo de vacunas y la investigación del cáncer. A pesar de su importante contribución científica, la familia Lacks no recibió compensación ni reconocimiento durante décadas. Las acciones legales, en particular contra Thermo Fisher Scientific, se centraron en las cuestiones éticas y legales en torno a los derechos sobre los beneficios derivados de muestras biológicas obtenidas sin consentimiento, lo que planteó interrogantes sobre el consentimiento informado y el uso comercial de material biológico humano. Aunque no se revelaron los detalles del acuerdo con Thermo Fisher, estos acontecimientos, junto con los acuerdos con los NIH sobre el uso de los datos genómicos de las células HeLa, marcan un avance en el reconocimiento de las contribuciones de Henrietta Lacks y su familia, así como de la importancia de las consideraciones éticas en la investigación biomédica.
Las impugnaciones legales continuaron con una demanda contra Ultragenyx Pharmaceutical, Inc., presentada el 10 de agosto de 2023, por enriquecimiento injusto derivado del uso comercial de las células HeLa, lo que pone de relieve las preocupaciones existentes en la industria biofarmacéutica sobre el uso de materiales biológicos obtenidos sin el consentimiento adecuado. El caso contra Ultragenyx, al igual que el de Thermo Fisher, subraya las implicaciones más amplias para la industria, lo que sugiere que otras empresas también podrían enfrentarse a reclamaciones similares debido al uso generalizado de las células HeLa y otros materiales biológicos adquiridos hace décadas bajo normas de consentimiento obsoletas. Estos casos ponen de relieve el panorama cambiante de las normas legales y éticas en la investigación biomédica y la necesidad de que la industria aborde las cuestiones del consentimiento, la propiedad y la compensación por los materiales biológicos.
La historia de Henrietta Lacks en el cine y los medios de comunicación
Tanto en el libro «La vida inmortal de Henrietta Lacks», de Rebecca Skloot, como en su adaptación cinematográfica, la historia de Henrietta Lacks cobra vida, narrando el recorrido de sus células, que se convirtieron en la primera línea celular humana inmortal, conocida como células HeLa. Estas adaptaciones exploran las contribuciones revolucionarias de las células HeLa a la ciencia médica, junto con los dilemas éticos y la narrativa personal de Lacks y su familia, haciendo hincapié en la intersección entre el progreso científico y los derechos individuales y la ética.
El legado perdurable
La controversia en torno a las células HeLa es un recordatorio de las complejidades éticas que pueden surgir en la intersección entre el progreso científico y los derechos humanos. Si bien las células HeLa han dejado una huella indeleble en la ciencia médica, la historia de Henrietta Lacks sirve como un conmovedor recordatorio de la importancia de las salvaguardias éticas y el respeto por las personas en la búsqueda del conocimiento científico. El legado de las células HeLa sigue desafiándonos a encontrar este delicado equilibrio entre el progreso y la ética.
Las células HeLa se convirtieron rápidamente en una sensación científica debido a su notable capacidad para dividirse indefinidamente. Se distribuyeron a laboratorios de todo el mundo, lo que dio lugar a numerosos avances científicos. Sin embargo, el hecho de que estas células se obtuvieran de un ser humano sin su consentimiento plantea profundas cuestiones éticas.